Hablar hoy de tendencias en energías renovables en España ya no consiste solo en mirar cuántos paneles solares se instalan o cuántos parques eólicos entran en operación. El sector ha madurado. Ahora el foco está también en cómo integrar mejor esa generación, cómo almacenarla, cómo repartirla entre más actores y cómo convertirla en una palanca real para la industria, la movilidad, los edificios y las administraciones públicas. Todo apunta a que 2025 y 2026 serán años especialmente importantes en esa evolución.
España parte de una posición fuerte. El PNIEC actualizado en 2024 elevó la ambición nacional y prevé para 2030 76 GW de fotovoltaica, de los cuales 19 GW corresponderían a autoconsumo, además de 62 GW de eólica, 22,5 GW de almacenamiento y 12 GW de electrólisis para hidrógeno renovable. Y esa hoja de ruta ya se está dejando notar en el comportamiento del sistema eléctrico.
A continuación, repasamos las 7 tendencias en energías renovables en España que más probablemente marcarán 2025 y 2026.
La primera de las grandes tendencias en energías renovables en España es clara: la energía solar fotovoltaica seguirá liderando buena parte del crecimiento del sistema. No solo porque el PNIEC le da un papel central, sino porque en 2025 el sistema español puso en servicio cerca de 10 nuevos GW de potencia instalada de solar fotovoltaica y eólica, y la producción renovable alcanzó el 56,6% si se incluye la estimación de autoconsumo.
Esto significa que la fotovoltaica ya no es una promesa de medio plazo, sino una tecnología estructural en España. En 2025 y 2026 seguirá creciendo en cubiertas, suelo, autoconsumo empresarial, instalaciones públicas y proyectos hibridados. Además, seguirá empujando cambios en precios, operación del sistema y demanda de flexibilidad.
Durante años, el almacenamiento se veía como “lo siguiente”. En 2025 eso empezó a cambiar con más fuerza. Red Eléctrica informó de que los sistemas de almacenamiento, como el bombeo o las baterías, contribuyeron a integrar 9.213 GWh en 2025, un 6,2% más que en 2024. Además, el MITECO lanzó en mayo de 2025 una convocatoria de 700 millones de euros para almacenamiento energético a gran escala, y a finales de ese mismo año adjudicó 818,3 millones a 126 proyectos, que añadirán 2,2 GW de potencia y 9,4 GWh de capacidad.
Por eso, otra de las grandes tendencias en energías renovables en España para 2025 y 2026 será la aceleración del almacenamiento, tanto en formato standalone como hibridado con renovables. Ya no se trata solo de generar más, sino de gestionar mejor cuándo se genera y cuándo se consume.
El autoconsumo seguirá creciendo, pero cada vez con un enfoque menos impulsivo y más estratégico. El PNIEC actualizado prevé que el autoconsumo alcance 19 GW en 2030 y llegue a cubrir el 11% de la demanda eléctrica, una señal de que ya no se considera una solución marginal, sino una parte real del sistema energético español.
En 2025 y 2026 veremos un autoconsumo más orientado a optimizar consumos, integrar baterías, coordinarse con cargadores de vehículo eléctrico y encajar mejor en sectores como industria, terciario y sector público. Es decir, seguirá habiendo crecimiento en viviendas, pero el salto más interesante estará en instalaciones más profesionales, más conectadas a la gestión energética y más vinculadas al ahorro operativo. Esa evolución encaja plenamente con las tendencias en energías renovables en España que premian la eficiencia y la flexibilidad, no solo la instalación inicial.
Otra de las tendencias en energías renovables en España será el avance de las comunidades energéticas. Ya no se habla solo de un concepto teórico. En agosto de 2025, el MITECO respaldó la creación de 27 nuevas comunidades energéticas, y en octubre de 2025 el IDAE informó de apoyo a 106 nuevas comunidades adicionales dentro del programa CE Implementa 5; además, señaló que las seis convocatorias del programa habían incentivado el despegue de 251 comunidades energéticas en todo el país.
Esto apunta a una tendencia muy relevante para 2026: una transición energética más distribuida, participativa y local. Para ayuntamientos, pymes, cooperativas y entornos rurales o periurbanos, las comunidades energéticas pueden convertirse en una vía muy práctica para compartir beneficios de la generación renovable y reforzar la resiliencia local.
Entre las tendencias en energías renovables en España, el hidrógeno renovable seguirá siendo una de las más observadas, aunque con una lógica distinta a la solar o la eólica convencional. Aquí el foco no está tanto en el consumidor doméstico, sino en la industria, los clústeres y la descarbonización de procesos difíciles de electrificar. El PNIEC actualizado fija como referencia 12 GW de electrólisis en 2030.
En 2025, el MITECO adjudicó 1.223 millones de euros a siete proyectos de hidrógeno verde, que sumarán 2.292,8 MW de potencia de electrólisis en 12 instalaciones y movilizarán inversiones cercanas a 6.000 millones de euros. Eso indica que 2025 y 2026 serán años de aterrizaje industrial, no solo de discurso.
España aún no está en una fase de despliegue masivo de eólica marina como otros países europeos, pero todo apunta a que 2025 y 2026 serán años clave de preparación regulatoria. La Hoja de Ruta para el desarrollo de la Eólica Marina y de las Energías del Mar sigue siendo el marco estratégico, y en 2026 el MITECO abrió la consulta pública previa para aprobar las bases que regularán un procedimiento de concurrencia competitiva para otorgar régimen económico, reserva de capacidad y prioridad de ocupación a instalaciones eólicas offshore.
Eso convierte a la eólica marina en una de las tendencias en energías renovables en España con más recorrido a corto y medio plazo. Quizá todavía no sea la tecnología que más megavatios aporte en 2025 o 2026, pero sí será una de las que más atención movilicen por su impacto industrial, tecnológico y territorial.
La última tendencia no es una tecnología concreta, sino el contexto en el que todas las renovables tendrán que operar. Red Eléctrica señaló que la demanda de electricidad en España aumentó en 2025 un 2,8%, o un 1,6% si se corrige por laboralidad y temperatura. Ese crecimiento, junto con el avance de la electrificación, implica que el debate energético en 2025 y 2026 ya no será solo cuánto renovable se instala, sino cómo se adapta el sistema a una demanda más dinámica y más electrificada.
Por eso, una de las tendencias en energías renovables en España más importantes será la integración inteligente entre generación renovable, almacenamiento, autoconsumo, red y consumo. Las instalaciones que mejor funcionen serán las que no solo generen energía limpia, sino las que ayuden a usarla de forma más flexible y eficiente.
Las tendencias en energías renovables en España para 2025 y 2026 apuntan a un sector más avanzado, más complejo y también más interesante. La fotovoltaica seguirá creciendo con fuerza, pero el gran cambio estará en todo lo que la rodea: más almacenamiento, autoconsumo más maduro, comunidades energéticas más activas, hidrógeno renovable más industrial, primeros pasos regulatorios serios en eólica marina y una electrificación que obligará a gestionar mejor la demanda.
En otras palabras, el sector renovable español está entrando en una fase en la que ya no basta con instalar más megavatios. Ahora toca integrarlos mejor, distribuir sus beneficios con más inteligencia y convertir la transición energética en algo más estable, más flexible y más útil para empresas, administraciones y ciudadanos. Y ahí es precisamente donde se jugarán las grandes tendencias en energías renovables en España durante estos dos años.
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